martes, 29 de diciembre de 2015
¡Boom!
Pronto abriré un nuevo blog sólamente dedicado al mundo del hurto. Este post es sólo para recordar mi proyecto de retomar este blog o hacer el nuevo.
domingo, 4 de octubre de 2015
martes, 12 de mayo de 2015
Este sábado estaré tomando una copa en Ponferrada con la peña del Bierzo Antifa, en unas jornadas antifascistas en las que nuestros compañeros nos contarán la situación en el Donbass y cómo fue la última Caravana Antifascista de Banda Bassotti.
Si os apetece escuchar de primerísima mano cómo está el tema que a cualquier antifascista le interesaría escuchar del tema ucraniano (cómo van las cosas en el Donbass), o el rollo rapero que Fyahson, June y puede que Doris dejen claro que es: rap antifascista, o simplemente pasar un buen sábado en Ponferrada: ya sabes, nos vemos en El Taller. Para cualquier otra cosa también estaremos ahí dando la chapa, así que:
16 Mayo 20.00h CS El Taller.
Oi!
miércoles, 17 de octubre de 2012
1º
El típico tío que siempre está en la esquina del bar. Con la enfermedad esa de los nervios que hace que no le crezca pelo ni en las cejas ni en el pubis. La cara llena de pecas, algo rechoncho... Está liándose un porro, sentado en su taburete, mientras suena un tema de Michael Jackson. Mueve la cabeza siguiendo el ritmo del tema, haciendo gala de sus habilidades como liador al no caérsele nada entre sus bailecitos y su borrachera.
En el otro extremo del bar, un tío flacucho, enfermizo...con una melena de rizos negros como el azabache, moviéndo la mándibula como si tuviera la rabia. Puesto hasta las trancas, con los ojos rojos. En su mesa, un disco y un paquete de tabaco.
El mesonero está como ausente: limpia algunos vasos, selecciona canciones en el reproductor del ordenador, da sorbos a su trina... No se da cuenta de la tensión entre esos dos especímenes.
El bar, a parte de ellos tres, está completamente vacío. La música excesivamente alta. Si hubiera gente podría quedar bien, pero estando todo tan frío, hace que la escena sea dantesca. El chaval enfermizo se levanta para ir al baño y me dan ganas de seguirle por el morbo de oirle aspirando la coca, pero antes de levantarme del taburete, me pilla por banda el calvo..
En el otro extremo del bar, un tío flacucho, enfermizo...con una melena de rizos negros como el azabache, moviéndo la mándibula como si tuviera la rabia. Puesto hasta las trancas, con los ojos rojos. En su mesa, un disco y un paquete de tabaco.
El mesonero está como ausente: limpia algunos vasos, selecciona canciones en el reproductor del ordenador, da sorbos a su trina... No se da cuenta de la tensión entre esos dos especímenes.
El bar, a parte de ellos tres, está completamente vacío. La música excesivamente alta. Si hubiera gente podría quedar bien, pero estando todo tan frío, hace que la escena sea dantesca. El chaval enfermizo se levanta para ir al baño y me dan ganas de seguirle por el morbo de oirle aspirando la coca, pero antes de levantarme del taburete, me pilla por banda el calvo..
jueves, 26 de julio de 2012
Suele suceder que en situaciones imaginarias la mente del orangután se ve afectada por la idiosincrasia de la sociedad. Esta sociedad capitalista no tiene otro objetivo que el de destruir las mentes de la poca gente libre que existe si es que la hay. Todo lo que está escrito en los libros pertenece a los grande propietarios. Desde que la idea de Dios se tambalea en occidente y los grandes ideales sociales y políticos de clase obrera fueron abandonados por una doble con queso y latas de cerveza y fútbol en la tv y un borracho hablando en la televisión sobre lo mal que va la televisión que habla de borrachos en televisión, estamos condenados a sentirnos solos. YO PIENSO QUE NO LO ESTAMOS.
Creo que cada persona se divide en cuatro partes gemelas: dos cacas y dos culos.
Y las historias sin final se advierten de lejos si hablas de que no tienen final. Pero al menos a alguien le gustan si son ficción. En el hemisferio derecho se dice que hay vida inteligente pero Miss Olivia gritó (y además bien fuerte) por el patio de luces:
-¡No me queda sal!
Creo que cada persona se divide en cuatro partes gemelas: dos cacas y dos culos.
Y las historias sin final se advierten de lejos si hablas de que no tienen final. Pero al menos a alguien le gustan si son ficción. En el hemisferio derecho se dice que hay vida inteligente pero Miss Olivia gritó (y además bien fuerte) por el patio de luces:
-¡No me queda sal!
jueves, 24 de mayo de 2012
Epílogo antes de la desaparición de Chino Bélez y sus compinches. Resumen y propósitos.
La locura instaurada en la vida cotidiana: un niño se lleva una rebanada de pan con Nocilla a la boca; ése es mi concepto de locura.
Imagínate la Nocilla en lengua y paladar, pegándose, cambiando el color de la boca, manchando los dientes.
Su madre le llama al orden:
-¡Límpiese usted los zapatos! - muuuge la madre para acto seguido encender la radio...
La radio eleva a las estrellas la joven mente: se imagina a sí mismo de mayor, llegando tarde a casa y excusándose con su esposa mientras se afloja la corbata (en la ensoñación es rubio, a pesar de ser moreno):
-Perdona mi amor, que me he encontrado con "el Herminio" al salir de la oficina y me ha liado-dice el niño tambaleándose ligeramente...
Ya ven, las mentes de los niños. Por eso, cada vez que veo a un niño llevarse el pan con Nocilla a la boca ruego a Dios que plante más manicomios.
Todas mis otras personalidades piensan igual, ¿no? De todas formas ya se ha acabado todo para todos.
Imagínate la Nocilla en lengua y paladar, pegándose, cambiando el color de la boca, manchando los dientes.
Su madre le llama al orden:
-¡Límpiese usted los zapatos! - muuuge la madre para acto seguido encender la radio...
La radio eleva a las estrellas la joven mente: se imagina a sí mismo de mayor, llegando tarde a casa y excusándose con su esposa mientras se afloja la corbata (en la ensoñación es rubio, a pesar de ser moreno):
-Perdona mi amor, que me he encontrado con "el Herminio" al salir de la oficina y me ha liado-dice el niño tambaleándose ligeramente...
Ya ven, las mentes de los niños. Por eso, cada vez que veo a un niño llevarse el pan con Nocilla a la boca ruego a Dios que plante más manicomios.
Todas mis otras personalidades piensan igual, ¿no? De todas formas ya se ha acabado todo para todos.
martes, 24 de abril de 2012
Ciudadano Sexy espía a Bélez o El Anda-corre en su formato más clásico.
El recuerdo de la risa estremecedora bajo la falda de Chino Bélez me hizo morirme de curiosidad. Me agaché, oculto tras un matorral del parque, en la esquina, esperando que pasara con su habitual corre-anda, más bien anda-corre, pero bueno, qué más dará, ¿no? ¡No! ¡Claro que da! ¿Qué más da si el enano con el hacha se divertía gimiendo o riendo bajo las faldas de mi enemigo? ¿Qué importa si su risa pudiera ser contagiosa y pudiera haberme carcajeado a gusto? ¿Qué si me hubiera pillado y la cosa hubiera acabado en pelea? ¡Nada! ¡Cosas importantes! Para mí, minucias. Las cosas importantes me aburren y la Comedia es algo que me tomo muy en serio. Profundicemos pues:
El anda-corre de Bélez, siempre con prisa o intentando aparentar prisa (de mala manera, todo sea dicho) es, aunque el tío sea más o menos raro, es, digo...bastante común entre la gente hoy en día... Van a todos lados con prisa, en la ciudad de sobremanera... A todos lados digo...y los pobres (sobretodo en la juventud) que no tienen ninguna prisa, ningún destino (o destinos ridículos con motivos tontos en los que la prisa es poco menos que absurda), aparentan tenerla y se dan brío. ¿No es ridículo? Eso me encanta.
Chino es el perfecto ejemplo del capitalismo como forma de diversión. El capitalismo nos une en la ridiculez: un profesor de babosas rico e intelectual sobre actúa lo mismo que un joven deportista que cursa estudios y tiene amigos... Los dos actúan para el público, aprietan el paso al pasar por delante de un bar con cristaleras...¡Tenemos prisa! ¡que se sepa!... Y, lo que decía... que lo más gracioso, en realidad, es cuando de verdad tienen prisa... ¡Por ir a un gimnasio! Incluso a una clase... ¡Por conectarse a internet o por que cierran las tiendas! En verdad tiene jugo, pero destruyen pasados cómicos la mar de universales. ¿Cómo diferenciaremos a los que corren por que se están haciendo caca? ¿Y al loco que se pone la alarma del despertador para ir a beber al bar, y corre por que llega tarde a la hora feliz?
Bueno, el caso, para los normalitos de las historias, es que Chino Bélez pasó y ni me atreví a mirar bajo su falda. Ni si quiera sé si oí al enano o no. A veces pienso que sí, pero otras pienso que estaba tan obsesionado que era una imaginación...
No tengo la menor idea. Lo mejor es que no me importa. Pero, lo otro...
El anda-corre de Bélez, siempre con prisa o intentando aparentar prisa (de mala manera, todo sea dicho) es, aunque el tío sea más o menos raro, es, digo...bastante común entre la gente hoy en día... Van a todos lados con prisa, en la ciudad de sobremanera... A todos lados digo...y los pobres (sobretodo en la juventud) que no tienen ninguna prisa, ningún destino (o destinos ridículos con motivos tontos en los que la prisa es poco menos que absurda), aparentan tenerla y se dan brío. ¿No es ridículo? Eso me encanta.
Chino es el perfecto ejemplo del capitalismo como forma de diversión. El capitalismo nos une en la ridiculez: un profesor de babosas rico e intelectual sobre actúa lo mismo que un joven deportista que cursa estudios y tiene amigos... Los dos actúan para el público, aprietan el paso al pasar por delante de un bar con cristaleras...¡Tenemos prisa! ¡que se sepa!... Y, lo que decía... que lo más gracioso, en realidad, es cuando de verdad tienen prisa... ¡Por ir a un gimnasio! Incluso a una clase... ¡Por conectarse a internet o por que cierran las tiendas! En verdad tiene jugo, pero destruyen pasados cómicos la mar de universales. ¿Cómo diferenciaremos a los que corren por que se están haciendo caca? ¿Y al loco que se pone la alarma del despertador para ir a beber al bar, y corre por que llega tarde a la hora feliz?
Bueno, el caso, para los normalitos de las historias, es que Chino Bélez pasó y ni me atreví a mirar bajo su falda. Ni si quiera sé si oí al enano o no. A veces pienso que sí, pero otras pienso que estaba tan obsesionado que era una imaginación...
No tengo la menor idea. Lo mejor es que no me importa. Pero, lo otro...
martes, 6 de marzo de 2012
Ciudadano Sexy: Sobre la violencia en el humor.
Sobre la violencia en el humor:
Por supuesto que considero lícita, y, a veces, incluso necesaria, la violencia en el género que nos ocupa. Me refiero a que “nos ocupa” ya que está alojado dentro de nuestros corazones bastardos y nuestras cabezas taradas. Somos conscientes de la gravedad de este tipo de afirmaciones para la gente “seria” o “cuerda”, pero como diría Raúl Cimas o “El Trolacas”, esa gente, a mí, me suda los cojones…
Entiéndase que no me importa su opinión en cosas tan debatidas y repensadas, al menos por mí y la gente “loca” o “bromista” como el uso de las violencias para la consecución de la risa. Es precisamente este debate interno, este reflexionar acerca de la Comedia , este proceder violentamente por y para la Comedia , el que nos hace convertirnos en ese tipo de personas “bromistas” o “alocadas”. Sí estuviésemos en contra de la violencia por el humor, si estuviéramos a favor de ponerle barreras a la estupidez, si nos preocupase lo que piensa el vecino de al lado más que echar una risotada, entonces seríamos como ellos. Al serlo, no habría debate posible. Ni si quiera se plantearía; Así que claro, estamos por la violencia, y es, en parte, lo que nos hace ser quienes somos. Por eso precisamente no vamos a debatirlo ni a pensar si quiera en si la aceptamos o no.
Ni de lejos queremos o quiero entrar en ese debate; sólo hay dos salidas posibles: reafirmarse, con lo cual, habremos perdido tiempo sin reírnos, y la otra opción: convertirse en uno de ellos. Tan sólo con salir a la calle o entrar en cualquier establecimiento y mirar a un par de personas a los ojos ya puedes estar convencido de que estás a gusto como estás, aunque no tanto como ellos con su rol. Pero esto no es lo importante, no elegimos la opción majareta por su comodidad. De hecho, odiamos la comodidad.
Ni de lejos queremos o quiero entrar en ese debate; sólo hay dos salidas posibles: reafirmarse, con lo cual, habremos perdido tiempo sin reírnos, y la otra opción: convertirse en uno de ellos. Tan sólo con salir a la calle o entrar en cualquier establecimiento y mirar a un par de personas a los ojos ya puedes estar convencido de que estás a gusto como estás, aunque no tanto como ellos con su rol. Pero esto no es lo importante, no elegimos la opción majareta por su comodidad. De hecho, odiamos la comodidad.
Es por todo esto que me meo en el debate sobre la violencia en la Comedia , ya que, por supuesto, la violencia es clave. Y hacha.
Ciudadano Sexy.
jueves, 23 de febrero de 2012
XXX (triple equis) - por Igor Méndez.
Era OTOÑO. Las ardillas saltaban de árbol en árbol sin pararse a dedicarle una sonrisa al niño que iba con su abuelo. A veces, muchas, la verdad, le solía pasar. Eso, o que los pavos reales le saludaran con la cabeza, con ese gesto que sólo hacemos las personas, normalmente cuando no queremos pararnos a charlar.
En el parque, a pesar de que no eran ni las seis de la tarde, ya oscurecía. El abuelo silvó al nieto indicándole que ya era hora de irse. Pero, cuando el niño, fatigado, llegó corriendo a la vera de su abuelito y le apretó la mano, éste cayó postrado de rodillas, ensangrentando la arena del camino del parque al contacto de su espalda con el frío suelo.
Un loco le había apuñalado por la espalda.
Un loco que obedecía las órdenes de Dios.
El niño soltó la mano aún caliente de su querido abuelo y lloró desconsoladamente y durante toda la eternidad.
Igor Méndez.
En el parque, a pesar de que no eran ni las seis de la tarde, ya oscurecía. El abuelo silvó al nieto indicándole que ya era hora de irse. Pero, cuando el niño, fatigado, llegó corriendo a la vera de su abuelito y le apretó la mano, éste cayó postrado de rodillas, ensangrentando la arena del camino del parque al contacto de su espalda con el frío suelo.
Un loco le había apuñalado por la espalda.
Un loco que obedecía las órdenes de Dios.
El niño soltó la mano aún caliente de su querido abuelo y lloró desconsoladamente y durante toda la eternidad.
Igor Méndez.
miércoles, 1 de febrero de 2012
Carta de Capitán Z. a su amigo.
Estimado y querido amigo: no sé qué decirte. Creo que me estoy volviendo loco. Cada minuto tomando coca cola y café por las mañanas y cerveza por las noches en este piso de mierda, no hace sino exprimir mis ideas, todas localcoholizadas (y brillantes) en mi estómago.
Siento cómo la gravedad aumenta, y la bola de ideas que llevo cual feto, tira con fuerza hacia abajo para plantar su semilla en la tierra: quiere germinar, rompiéndome la barriga para ello. Me imagino el campo, ahora yermo, bañado con mi sangre y mis tripas, para luego verse florecido, lleno de grandes ideas que cuelguen cual frutos de esos bellos y futuros árboles.
Hasta entonces, hasta que reviente... No sé; sólo estoy aquí, con mis sinfonías y bebiendo cerveza. Parezco un deshauciado, pero, ¡no!... No sé, la verdad... no sé por qué aspiro a deshacerme de este cruel y bonito destino que me ha sido otorgado por mi locura. De esa bola de ideas que, por fuerza han de germinar. Tienen que hacerlo... Pero, reventar... así, en pedacitos... Ya sabes que no es mi estilo...Chungo.
¿Vendrás pronto a verme? Espero que sí... Yo te estaré esperando... sabes mi dirección, estaré aquí, bebiendo, comiendo aguacates, escuchando la radio... Bueno, hasta entonces, nos carteamos. Lo dejo por hoy, que ya estoy muy borracho; intentaré dormir.
Se ha caído una copa de vino y se ha hecho añicos por el suelo de la cocina mientras te escribía. Mañana la recogeré mientras pienso en ti, esperando que nuestra amistad no acabe como el vaso.
Recibe mis más afectusos saludos.
Capitán Z.
Siento cómo la gravedad aumenta, y la bola de ideas que llevo cual feto, tira con fuerza hacia abajo para plantar su semilla en la tierra: quiere germinar, rompiéndome la barriga para ello. Me imagino el campo, ahora yermo, bañado con mi sangre y mis tripas, para luego verse florecido, lleno de grandes ideas que cuelguen cual frutos de esos bellos y futuros árboles.
Hasta entonces, hasta que reviente... No sé; sólo estoy aquí, con mis sinfonías y bebiendo cerveza. Parezco un deshauciado, pero, ¡no!... No sé, la verdad... no sé por qué aspiro a deshacerme de este cruel y bonito destino que me ha sido otorgado por mi locura. De esa bola de ideas que, por fuerza han de germinar. Tienen que hacerlo... Pero, reventar... así, en pedacitos... Ya sabes que no es mi estilo...Chungo.
¿Vendrás pronto a verme? Espero que sí... Yo te estaré esperando... sabes mi dirección, estaré aquí, bebiendo, comiendo aguacates, escuchando la radio... Bueno, hasta entonces, nos carteamos. Lo dejo por hoy, que ya estoy muy borracho; intentaré dormir.
Se ha caído una copa de vino y se ha hecho añicos por el suelo de la cocina mientras te escribía. Mañana la recogeré mientras pienso en ti, esperando que nuestra amistad no acabe como el vaso.
Recibe mis más afectusos saludos.
Capitán Z.
Un elefante se balanceaba...y tal.
Un elefante llamado Clarín se topó con un topo llamado Alex. Alex le dijo: “¡Chúpame el pijo!” Y así comenzó esta historia.
Clarín se despertó de golpe y se incorporó en la cama. Besó a Maribel, su esposa elefanta, y se levantó y fue a desayunar. Entró en la cocina, abrió la puerta del armarito superior a la cocina de gas, sacó un vaso grande y lo puso sobre una bayeta. A continuación, se agachó frente a la nevera y sacó dos piedras de hielo del congelador, las puso en el vaso y vertió el jodido ron.
Maribel le dijo: - ¿Ya estás dándole, jodido maricón? Estoy en la cama, ¡tráeme el desayuno! ¡Quiero cereales con leche de soja, elefantín mío!
-Te van a joder con tu leche de soja. Vamos a darle. – respondió Clarín.
La verdad es que Clarín no paraba de pensar en la movida con Alex el topo. Se habían dado de hostias la noche anterior, y le dolía mucho la cabeza.
-Oye, querida…-dijo Clarín a su amada, entrando en la habitación con el ron y sin nada para ella- ¿Quién ganó ayer en la pelea?
-¿No te acuerdas? Jodido borracho. Mira que pegarle a un topo- contestó ella, asomando su pierna de piel morena por encima del cobertor.
-Le di duro, ¿eh? – contestó Clarín poniendo mueca de satisfacción y orgullo.
Pronto se emborracharon con la botella de ron y media que quedaba en la cocina, y Maribel decidió bajar a por unas cervezas antes de que cerraran el supermercado.
-No te vayas, cariño, ya bajaremos luego…ven aquí…- dijo Clarín, agarrando por la manga del chaleco a Maribel e intentando tirarla en la cama con él.
-¡Para, cabrón! ¡Estoy muy mareada! Voy a por cervezas al supermercado, que, si no, cuando quieras más, tendremos que ir al bar, que ya casi son las nueve, gili…-le respondió ella, escupiéndole.
Maribel salió, intentó cerrar suavemente la puerta, pero resonó en todo el edificio. Bajó las escaleras de dos en dos y corrió hacia el supermercado. Al entrar cogió un carrito. Notaba que todo el mundo la miraba por su evidente borrachera. Empezó a cargar cervezas de la mayor graduación en el carrito: así, a ojo, unas treinta y dos. Antes de salir, se pasó por la zona de latas y se escondió seis o siete latas de atún y anchoas en los bolsillos del anorak, así como un par de packs de embutido metidos por la goma del pantalón de chándal. Al pagar casi se le cayó todo al suelo, pero consiguió mantener la compostura, apoyándose de vez en cuando en una columna para no caerse.
Al salir, se encontró con un conocido, vendedor de cupones, que se ponía en la esquina del supermercado a “trabajar”.
-¡Para hooooy! Hombre, Maribel, elefantita mía, ¿qué tal? – El vendedor hizo amago de levantarse para darle dos besos, pero la elefanta se agachó antes de que él pudiera hacerlo- ¡Qué bien te veo! ¿Todo correcto?
-Ay, cariño, ¿cómo estás? Yo bien, aunque ayer Clarín se metió en problemas, para variar…- respondió Maribel, mientras notaba que Jartín, el vendedor de cupones, le daba dos besos, dejándole las mejillas llenas de saliva, y se sujetaba a ella por el pompis.
Jartín recuperó su postura de minusválido, cambió su alegre cara a una un poco más compungida, y le dijo: - Sí ya lo sé, hija. Todo el barrio lo sabe. El topo ese… ¿cómo se llamaba?
-Alex- acabó Maribel, limpiándose las babas.
-Eso, Alex el topo. Se ve que tu elefante le dio una buena tunda. El topo lo anda contando por todos lados, y se comenta en el bar de Pepusko que ha juntado a los topos y a las jirafas para ir a buscarle la semana que viene.- dijo rascándose un grano- Quizás sólo sean habladurías, ya sabes que esas cosas en frío… Nada, lo dudo mucho. Y ya sabéis que, para lo que necesitéis, los jartos, os apoyamos. Clarín siempre se ha portado bien con nosotros, por cierto, ¿qué llevas ahí? ¿Me pasas una birra o dos?
-Toma. – dijo Maribel, sacando un par de birras- Por cierto, ¿tienes algo para pasarme fiado? Aunque sea medio gramo, tronco…
-Claro, para mi Mari, lo que sea, toma un par, ya me los pagarás.
Maribel los cogió y le plantó un beso en los morros que dejó a Jartín sentado en su sillita y ya no se pudo levantar. Se fue dando tumbos hasta el portal, y subió hasta abrazarse con Clarín, que le había echado mucho de menos.
Fin.
martes, 3 de enero de 2012
Diccionario 1.
Hoy reanudo poniendo aquí algunas acepciones para unas palabrejas:
comedia.
(Del lat. comoedĭa, y este del gr. κωμῳδία, de κωμῳδός, comediante).
1. f. Obra dramática, teatral o cinematográfica, en cuya acción predominan los aspectos placenteros, festivos o humorísticos y cuyo desenlace suele ser feliz.
broma1.
(Del gr. βρῶμα, teredón, de βιβρώσκειν, carcomer).
4. f. Molusco lamelibranquio marino de aspecto vermiforme, con sifones desmesuradamente largos y concha muy pequeña, que deja descubierta la mayor parte del cuerpo. Las valvas de la concha, funcionando como mandíbulas, perforan las maderas sumergidas, practican en ellas galerías que el propio animal reviste de una materia calcárea segregada por el manto, y causan así graves daños en las construcciones navales.
ciudadano, na.
4. m. hombre bueno
sexy.
(Voz inglesa).
1. adj. Que tiene atractivo físico y sexual. Es muy sexy.
descojono.
1. m. vulg. malson. Acción y efecto de descojonarse.
Después de este post didáctico espero volver a las andadas.
C.S.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Se me borró, pero sigo riéndome, aunque no sé de qué.
Cualquier persona que entre en esta página y lea esto pensará que soy un tonto o lo que sea, pero tengo que decirlo así: vale, no soy muy trabajador, soy algo vago, pero soy un genio.
Al caso: había escrito hoy la mejor entrada de este blog, y, si se me permite, una genialidad que describía la idiosincrasia del mundo capitalista del S.XXI. Lo juro. Algo sobre el rollo económico que me copió un francés y versaba sobre el tema de que hoy en día la posición social sólo se trata del tema monetario o del trabajo: mierda, sí. Pero había escrito unas tres páginas en esto del blog y era quasi celestial. Claro que me jode perderlo. Hasta Gamoneda pierde sus poemas por ahí, que se joda el mundo. La putada no es para el genio, sino para el mundo. Se quedan sin saber toda mi Historia o sus poemas por pequeños errores humanos, que , por otro lado, forman parte de los poemas, vaya, de la vida. Las pequeñas putadas, you know, Bukowski decía que eran las que volvían a un hombre loco, lo de atarse los cordones,etc... El caso es que escribo este post para decir que escribí un post genial pero se me borró todo y me jode (de hecho, en el trabajo, desde donde "escribo" , pegué un grito) pero bueno, es shit, como digo, el problema no es mío. Lo que pasa es que soy un humanista y querría agradaros a todos y entregaros mi humilde texto, mi pequeña genialidad, lo que vosotros llamáis "nuestra dosis de Ciudadano Sexy".
Sea como sea, ya está; nadie más que Joyce podría hacer un post sobre un post que se perdió excepto yo. Claro que él lo haría bien y yo mal. Pero no me gustaría ser de los que hacen las cosas bien. Llegados a este pensamiento, me gusta ser de los que se autoborran un texto sin querer. Me imagino a escritores guardando el texto en word cada cinco segundos por miedo a perder su dinero. Sí, su dinero, no su obra. Estos tipos cobran por palabras o por letras, tienen una caducidad en el genio, y, si se me permite -cualquiera: ¡Te lo permito!- son unos mediocres.
Por todos ellos este post. Por lo demás, sidra & amor.
C.Sexy.
Al caso: había escrito hoy la mejor entrada de este blog, y, si se me permite, una genialidad que describía la idiosincrasia del mundo capitalista del S.XXI. Lo juro. Algo sobre el rollo económico que me copió un francés y versaba sobre el tema de que hoy en día la posición social sólo se trata del tema monetario o del trabajo: mierda, sí. Pero había escrito unas tres páginas en esto del blog y era quasi celestial. Claro que me jode perderlo. Hasta Gamoneda pierde sus poemas por ahí, que se joda el mundo. La putada no es para el genio, sino para el mundo. Se quedan sin saber toda mi Historia o sus poemas por pequeños errores humanos, que , por otro lado, forman parte de los poemas, vaya, de la vida. Las pequeñas putadas, you know, Bukowski decía que eran las que volvían a un hombre loco, lo de atarse los cordones,etc... El caso es que escribo este post para decir que escribí un post genial pero se me borró todo y me jode (de hecho, en el trabajo, desde donde "escribo" , pegué un grito) pero bueno, es shit, como digo, el problema no es mío. Lo que pasa es que soy un humanista y querría agradaros a todos y entregaros mi humilde texto, mi pequeña genialidad, lo que vosotros llamáis "nuestra dosis de Ciudadano Sexy".
Sea como sea, ya está; nadie más que Joyce podría hacer un post sobre un post que se perdió excepto yo. Claro que él lo haría bien y yo mal. Pero no me gustaría ser de los que hacen las cosas bien. Llegados a este pensamiento, me gusta ser de los que se autoborran un texto sin querer. Me imagino a escritores guardando el texto en word cada cinco segundos por miedo a perder su dinero. Sí, su dinero, no su obra. Estos tipos cobran por palabras o por letras, tienen una caducidad en el genio, y, si se me permite -cualquiera: ¡Te lo permito!- son unos mediocres.
Por todos ellos este post. Por lo demás, sidra & amor.
C.Sexy.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Parkour
Cogió el cuchillo por el mango se llamaba Chino Bélez. Su vida se basaba en huir, en escapar. Rompió una ventana a los quince años por deseo de ser libre, y lo consiguió. Cayó sin querer en las drogas y se hizo cristalero, pues había construido su propia ventana.
Saltó al tejado de un soplido se llamaba Igor Méndez, ladrón de libros, polizón en la bodega de los desamores nocturnos de todas y cada una de las chicas de su facultad. Igor Méndez, sí, el mismo que pasó veinte meses en prisión por regalar un cardo a la reina de la casa.
Chanson:
Haciendo parkour me divierto en la noche dulce
De dónde sale tu música no lo sabe ya nadie
Haciendo parkour nos encontramos los dos
y sólo ahora me doy cuenta
de que nada tiene sentido
más allá de nuestro amor.
Saltó al tejado de un soplido se llamaba Igor Méndez, ladrón de libros, polizón en la bodega de los desamores nocturnos de todas y cada una de las chicas de su facultad. Igor Méndez, sí, el mismo que pasó veinte meses en prisión por regalar un cardo a la reina de la casa.
Chanson:
Haciendo parkour me divierto en la noche dulce
De dónde sale tu música no lo sabe ya nadie
Haciendo parkour nos encontramos los dos
y sólo ahora me doy cuenta
de que nada tiene sentido
más allá de nuestro amor.
martes, 25 de octubre de 2011
Reflexión sobre la Comedia.
Cuando una persona se propone cumplir el mayor de los despropósitos, es decir, pasar por esta vida como si importase, como si tuviese sentido, saltan las alarmas de los pocos cuerdos que quedamos en la sociedad (o al margen de ella). Me refiero por supuesto a los borrachos, ladrones, locos, indigentes, violentos, ludópatas...
Tal afirmación plantea la siguiente dicotomía: si los "locos", por resumir, son los únicos cuerdos, los que entienden o entendemos que la vida es una broma, un chiste perfecto (a pesar de quizás ser humor absurdo y de que como ya dije la perfección no existe) y los que se la toman en serio son los que tienen el plan más descabellado, ¿quién es el que acierta en su juicio?
Yo, como persona desordenada o "loca", puedo decir que estoy en posesión de esta Verdad, y ya que mi vida es una broma, así me la tomo. Pero al ser una Verdad que trasciende la comprensión real de mi condición, al conocer tal designio, estoy actuando en consecuencia, de manera seria y cuerda. Es lo más normal tomarse a risa una broma, y el loco es el que, por ejemplo, cuida su salud para tener una vida "mejor" (¿una broma mejor?).
La dicotomía, digo, que hay entre los que se toman la vida en serio y los que no, se torna entonces enrevesada, ya que es evidente que, al tomarnos la vida a broma sabiendo que es una broma, estamos siendo serios: la verdadera jugada sería tomarse la vida en serio sabiendo que es una broma, pero ésto seguiría siendo una broma, sólo que más rebuscada.
Es entonces mi conclusión que los únicos bromistas son los que se toman la vida en serio sin tener consciencia de que su cutre vida es una broma.
Y en un plano mucho más sencillo, más plano... Qué cojones, esta gente es descojonante, sólo que para poder reirte de su "perfecta" e inconsciente broma hay que estar del otro lado, del lado de los cuerdos (o, como ellos dicen, locos).
Para mí, el chiste mejor contado es el del respeto horario. Inventan las horas y se auto imponen respetarlas. Es como seguir un rol cómico. Y lo mejor, es real.
He aquí mi pequeño homenaje a las personas que cumplen horarios, se duchan a diario o tienen pareja. Porque ellos son los únicos que hacen de su vida una obra de arte.
Retoma desde este blog su misión, Ciudadano Sexy.
25 de octubre de 2011 (si eso tiene sentido).
Tal afirmación plantea la siguiente dicotomía: si los "locos", por resumir, son los únicos cuerdos, los que entienden o entendemos que la vida es una broma, un chiste perfecto (a pesar de quizás ser humor absurdo y de que como ya dije la perfección no existe) y los que se la toman en serio son los que tienen el plan más descabellado, ¿quién es el que acierta en su juicio?
Yo, como persona desordenada o "loca", puedo decir que estoy en posesión de esta Verdad, y ya que mi vida es una broma, así me la tomo. Pero al ser una Verdad que trasciende la comprensión real de mi condición, al conocer tal designio, estoy actuando en consecuencia, de manera seria y cuerda. Es lo más normal tomarse a risa una broma, y el loco es el que, por ejemplo, cuida su salud para tener una vida "mejor" (¿una broma mejor?).
La dicotomía, digo, que hay entre los que se toman la vida en serio y los que no, se torna entonces enrevesada, ya que es evidente que, al tomarnos la vida a broma sabiendo que es una broma, estamos siendo serios: la verdadera jugada sería tomarse la vida en serio sabiendo que es una broma, pero ésto seguiría siendo una broma, sólo que más rebuscada.
Es entonces mi conclusión que los únicos bromistas son los que se toman la vida en serio sin tener consciencia de que su cutre vida es una broma.
Y en un plano mucho más sencillo, más plano... Qué cojones, esta gente es descojonante, sólo que para poder reirte de su "perfecta" e inconsciente broma hay que estar del otro lado, del lado de los cuerdos (o, como ellos dicen, locos).
Para mí, el chiste mejor contado es el del respeto horario. Inventan las horas y se auto imponen respetarlas. Es como seguir un rol cómico. Y lo mejor, es real.
He aquí mi pequeño homenaje a las personas que cumplen horarios, se duchan a diario o tienen pareja. Porque ellos son los únicos que hacen de su vida una obra de arte.
Retoma desde este blog su misión, Ciudadano Sexy.
25 de octubre de 2011 (si eso tiene sentido).
lunes, 17 de octubre de 2011
FRIKIS BORRACHOS - "El salón del manga" por Capitán Z.
FRIKIS BORRACHOS 0
-El salón del manga-
(Fredo y Jaime, dos adolescentes freaks que descubren el alcohol)
F- Oye, Jaime, deberíamos ir a la convención del cómic en Barcelona.
J- Creo que se llama “salón del manga”…
F-¿Qué lo tienen todo manga por hombros?
J- No, hombre.
F- Y, ¿es un salón con sillones y tele?
J- Pues no creo, tío…
F- ¿Priva gratis?
J- Con mucho gusto, caballero.
F- ¡No, no! ¡Que si habrá priva gratis en el salón!
J- Pues mi madre siempre tiene una botella de anís del mono en el mueble bar, pero no creo que sea apropiado…
F- ¡En el del manga!
J- ¡Ah! Pues, chico, no sé… Por cierto, ayer estuve con César comiéndome una ensalada ídem y me dijo que su jefe le iba a despedir, pero que, sorprendentemente, al final, le acaba de ascender.
F- Hay tíos con suerte, ¿eh? No es el caso de César…
J- No, no lo es. El pobre nunca estuvo muy inspirado… le falta algo, no sé… quizás se le vea deshumanizado por tener el ochenta por ciento del cuerpo quemado, pero, creo que, si te acostumbras, puede incluso parecer atractivo…
F- Ya… Oye, ¿bajamos al parque a jugar al ajedrez?
J- No, ahora no me apetece. Prefiero ir al cine, echan esa de Jim Carrey.
F- Ese Jim Carrey no existe, tío. Es un camelo, ¡como Notre Dame!
J- ¡Buf! No empecemos con las teorías conspiracionistas negacionista, que comienzas negando el holocausto y al final acabamos metiéndonos en cosas gordas, como lo de que la cerveza no lleva alcohol.
F- Te lo juro, tío, ¡no lleva! El otro día me pararon los picoletos y les dije que me había bebido una caja de cervezas, y ni me hicieron soplar, ni nada.
J- ¡Pero si no tienes carnet de conducir! ¡ni coche!
F- Ya, se centraron más en eso… y en lo del coche robado y el chico peruano del maletero. Pero creo que mi abogado ya lo ha solucionado todo, dije que conducía César.
J- Pero… ¿si te cogieron en el momento…?
F- Presentaré a César al juicio y diré que es yo, pero que tuve un terrible accidente.
J- Pensarán que has vuelto a usar un coche, te entrullan fijo.
F- A mí, no. A mi yo quemado.
J- Bueno, anda, vamos a tomar una copa y echar una partida.
F- ¿Iremos al salón?
J- ¡Ya te dije que el anís es de mi madre!
Por Capitán Z.
jueves, 13 de octubre de 2011
Igor Méndez ante los graves ataques a su persona y la imposibilidad de una defensa justa.
Bien, parece que recientemente, Capitán Z. (creo que es Capitán Zurullo), Chino Bélez, y otros "articulistas" de este blog, han decidido meterse en uno de los mayores problemas de su vida.
Desde luego, todo el mundo puede comprobar que la historia la han empezado ellos. Sin ningún tipo de motivo, más allá de unas flores de agradecimiento que le regalé a la mujer de Bélez, que es crítica de teatro e hizo una buena columna en la revista Infiltrados el pasado miércoles, no le veo sentido. Bueno, sí. Uno bastante claro, sobretodo por parte del profesor Lulilolelaleniano, amigo inseparable de Capitán Z. Ambos paseaban el otro día por el parque, con sus doscientos dálmatas, (Capitán llevaba uno y Lulilolelaleniano iba a merced de los otros ciento noventa y nueve ), cuando, de pronto, me vieron al fondo del paseo marítimo, pensando en mis cosas, o leyendo un libro, no recuerdo, y mal interpretaron que yo no les había querido saludar, cuando, en realidad, ni si quiera les había visto. Sólo había oído algún ladrido.
El caso es que Lulilolelaleniano trabaja en el mismo vertedero que yo, y creo que me tiene envidiad por mis dotes... físicas.
Hay algo que siempre le saca de quicio: la imposibilidad de perfección. Y, a mí, que no es que me saque de quicio, he podido comprobar que un dos tres ¡plas! Convertido de nuevo, despistado es el caso, ¡en el momento seguro en el que nada es seguro y sólo una mirilla invertida podría dejarme ver lo que yo mismo hago en tu habitación! ¡el invertido soy yo! ¡Soy Capitán Z.! ¡Soy Lulilo! ¡Soy Bélez! ¡Mentira!
Tan sólo soy un Ciudadano, un Ciudadano Sexy.
Desde luego, todo el mundo puede comprobar que la historia la han empezado ellos. Sin ningún tipo de motivo, más allá de unas flores de agradecimiento que le regalé a la mujer de Bélez, que es crítica de teatro e hizo una buena columna en la revista Infiltrados el pasado miércoles, no le veo sentido. Bueno, sí. Uno bastante claro, sobretodo por parte del profesor Lulilolelaleniano, amigo inseparable de Capitán Z. Ambos paseaban el otro día por el parque, con sus doscientos dálmatas, (Capitán llevaba uno y Lulilolelaleniano iba a merced de los otros ciento noventa y nueve ), cuando, de pronto, me vieron al fondo del paseo marítimo, pensando en mis cosas, o leyendo un libro, no recuerdo, y mal interpretaron que yo no les había querido saludar, cuando, en realidad, ni si quiera les había visto. Sólo había oído algún ladrido.
El caso es que Lulilolelaleniano trabaja en el mismo vertedero que yo, y creo que me tiene envidiad por mis dotes... físicas.
Hay algo que siempre le saca de quicio: la imposibilidad de perfección. Y, a mí, que no es que me saque de quicio, he podido comprobar que un dos tres ¡plas! Convertido de nuevo, despistado es el caso, ¡en el momento seguro en el que nada es seguro y sólo una mirilla invertida podría dejarme ver lo que yo mismo hago en tu habitación! ¡el invertido soy yo! ¡Soy Capitán Z.! ¡Soy Lulilo! ¡Soy Bélez! ¡Mentira!
Tan sólo soy un Ciudadano, un Ciudadano Sexy.
¡Que se joda Igor Méndez!
La imposibilidad de decir la verdad haciendo la más grande bola de nieve de mentiras, o, como a mí me gusta llamarlas: bromas. La forma de tornarse oscuro el verbo en el paladar que me imposibilita sentir como el resto de personas que me rodean, atacando sin piedad los aledaños de mi corazón, no me hace si no volverme más fuerte en mi locura y torturarme para rebuscar la más pura antiperfección del mundo humorístico: la mayor broma jamás gastada, un leve movimiento de manos que formen la imagen de un conejo, un conejo-cómico con poderes sobrenaturales, que, proyectada su sombra contra una pared gris, por fuerza, aterrorice de risa a todos y cada uno de los bobos espectadores. Espectadores asombrados por el comienzo de nuestra actuación-cómica, cuya primera meta y objetivo a cumplir han de ser el horror y pasmo de cada uno de los que hayan venido por voluntad propia. Y cagarnos y mearnos en cada uno de los que abra la boca, desde sus sillas y mesas y flores decorativas encima del mantel, ¡todo pasado de moda! ¡mearnos en todo! ¡mi guiñol! ¡mi muñeco, meándoles! Y la risa del primer intelectual que salga a rezar por cada uno de mís pecados, será la mejor de las confesiones, la que más alivie, la que quite cada uno de los estigmas o chistes que puedan quedar enquistados en lo más profundo de mi corazón y de mi semen, para así poder volver a ser impuro. Un idiota, un bastardo. Y acabar la actuación con un final coherente, y que me tiren rosas o champagne indhú.
Por fin estoy en el camino correcto, es obvio que desatenderé cada una de las llamadas a la cordura, dejándolas sonar hasta el último tono, tensando la cuerda hasta el peligroso final, como Andy, como Jesús, como cada uno de los filósofos que se dejaron barba para castigar a sus mujeres y sacrificaron su pene y su humor por gentileza. Por honradez. Por estupidez. Por tacheques.
Chino Bélez.
Por fin estoy en el camino correcto, es obvio que desatenderé cada una de las llamadas a la cordura, dejándolas sonar hasta el último tono, tensando la cuerda hasta el peligroso final, como Andy, como Jesús, como cada uno de los filósofos que se dejaron barba para castigar a sus mujeres y sacrificaron su pene y su humor por gentileza. Por honradez. Por estupidez. Por tacheques.
Chino Bélez.
sábado, 8 de octubre de 2011
LA NIÑA FARLOPERA
LA NIÑA FARLOPERA
Se metía cantidades increíbles de perico
porque para algo tenía guita para eso
y más.
También se bebía botellas de vodka del bueno
se las bebía como si fueran agua
ella solita en casa.
Se liaba con tipos de la peor calaña,
chulos de mierda, carne de cañón,
y los iba a visitar al reformatorio.
Y se vestía diferente de las demás,
con un estilo macarra, barriobajero
metiéndose en múltiples peleas.
A parte de todo eso
cantaba como los ángeles.
Por Capitán Z.
Se metía cantidades increíbles de perico
porque para algo tenía guita para eso
y más.
También se bebía botellas de vodka del bueno
se las bebía como si fueran agua
ella solita en casa.
Se liaba con tipos de la peor calaña,
chulos de mierda, carne de cañón,
y los iba a visitar al reformatorio.
Y se vestía diferente de las demás,
con un estilo macarra, barriobajero
metiéndose en múltiples peleas.
A parte de todo eso
cantaba como los ángeles.
Por Capitán Z.
miércoles, 5 de octubre de 2011
24/7 de Capitán Z.
24/7
A veces sueño que conduzco un coche a toda velocidad. Mi pelo es negro y lo tengo un poco largo, aunque tengo unas buenas entradas que auguran una pronta calvicie. Llevo gafas de sol y patillas largas y gruesas, y, en mi coche, que no sé cual es, suenan los Rolling Stones (a pesar de que nunca los he escuchado en mi vida real). En el sueño estoy en un atasco en la ronda litoral, en Barcelona, y cada vez que me paro del todo, pues la densidad del tráfico es inmensa, cojo un libro pequeñito que hay en el asiento del copiloto, lo apoyo en el volante, y lo abro por la página marcada, para leerlo.
El libro contiene varios cuentos, todos ellos con un final moralizante, lo cual me agrada, pues me siento más sabio a cada parada del tráfico, en vez de embrutecerme, como les pasa a los demás conductores cuyas caras alcanzo a ver.
En determinado momento, justo cuando estaba acabando un cuento que me interesaba mucho, el tráfico comienza a fluir bien, y ya casi no tengo momentos de parón total para poder leer el final. Lo intento leer sujetándolo con una mano mientras avanzamos lento, e incluso me quito las gafas de sol, para poder ver mejor y acabar lo antes posible.
Otras veces sueño que soy un chico asturiano de dieciséis años en el día con más prisa de toda su vida. Un chico atlético, al que se le ve con potencia física. Voy corriendo como alma que lleva el diablo hasta entrar en una biblioteca pública, y subo las escaleras de cuatro en cuatro, pisando unos gusanitos que ya estaban aplastados.
Otras veces, me tumbo en el sofá de mi casa y no me duermo. Prendo la televisión y limpio zanahorias crudas para comerlas mientras mejoro y empeoro mi vista a la vez. Para equilibrar.
El caso es que un día, estando dormido, soñando con que era el conductor-lector de Barcelona, me desperté y estaba en mi sofá comiendo zanahorias y viendo la tv, y me dormía en el sueño-realidad, y era el joven asturiano que corría a la biblioteca.
Gusanitos aplastados, zanahorias, libro de cuentos...Aquello tenía que significar algo. Recuerdo que busqué en google “cómo no volverse loco” o “qué hacer en Gijón si estás loco”, pero no encontré ningún resultado. Y entonces me empecé a obsesionar y a temer el sueño como el yo-durmiente temía el despertar cuando tan sólo era un adolescente borracho y sin fuerzas para correr, evitando crecer e intentar recuperar el tiempo en los atascos, el tiempo que nunca debí malgastar conduciendo un coche en mi juventud, porque luego sólo podría abocarme a estar tirado comiendo zanahorias y viendo basura en la televisión.
Y, pensando todo esto, en el metro de París, los vi. Después de tanta obsesión y tantos sueños, ¡parecía una locura! A mis pies, entre los míos y los de una señorita rubia, estaban los gusanitos, ¡y quedaba uno por ser aplastado! ¡Era mi salvación! ¡Nadie más se aprovecharía de mí! ¡No malgastaría mi adolescencia! ¡No pervertiría mi juventud! ¡No tiraría la toalla para el resto de mi vida! ¡Iba a conseguirlo!
Pero la señorita levantó su pie y aplastó el último gusanito. Y ya sólo pude seguir llorando.
Por Capitán Z.
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