Cualquier persona que entre en esta página y lea esto pensará que soy un tonto o lo que sea, pero tengo que decirlo así: vale, no soy muy trabajador, soy algo vago, pero soy un genio.
Al caso: había escrito hoy la mejor entrada de este blog, y, si se me permite, una genialidad que describía la idiosincrasia del mundo capitalista del S.XXI. Lo juro. Algo sobre el rollo económico que me copió un francés y versaba sobre el tema de que hoy en día la posición social sólo se trata del tema monetario o del trabajo: mierda, sí. Pero había escrito unas tres páginas en esto del blog y era quasi celestial. Claro que me jode perderlo. Hasta Gamoneda pierde sus poemas por ahí, que se joda el mundo. La putada no es para el genio, sino para el mundo. Se quedan sin saber toda mi Historia o sus poemas por pequeños errores humanos, que , por otro lado, forman parte de los poemas, vaya, de la vida. Las pequeñas putadas, you know, Bukowski decía que eran las que volvían a un hombre loco, lo de atarse los cordones,etc... El caso es que escribo este post para decir que escribí un post genial pero se me borró todo y me jode (de hecho, en el trabajo, desde donde "escribo" , pegué un grito) pero bueno, es shit, como digo, el problema no es mío. Lo que pasa es que soy un humanista y querría agradaros a todos y entregaros mi humilde texto, mi pequeña genialidad, lo que vosotros llamáis "nuestra dosis de Ciudadano Sexy".
Sea como sea, ya está; nadie más que Joyce podría hacer un post sobre un post que se perdió excepto yo. Claro que él lo haría bien y yo mal. Pero no me gustaría ser de los que hacen las cosas bien. Llegados a este pensamiento, me gusta ser de los que se autoborran un texto sin querer. Me imagino a escritores guardando el texto en word cada cinco segundos por miedo a perder su dinero. Sí, su dinero, no su obra. Estos tipos cobran por palabras o por letras, tienen una caducidad en el genio, y, si se me permite -cualquiera: ¡Te lo permito!- son unos mediocres.
Por todos ellos este post. Por lo demás, sidra & amor.
C.Sexy.
lunes, 19 de diciembre de 2011
jueves, 3 de noviembre de 2011
Parkour
Cogió el cuchillo por el mango se llamaba Chino Bélez. Su vida se basaba en huir, en escapar. Rompió una ventana a los quince años por deseo de ser libre, y lo consiguió. Cayó sin querer en las drogas y se hizo cristalero, pues había construido su propia ventana.
Saltó al tejado de un soplido se llamaba Igor Méndez, ladrón de libros, polizón en la bodega de los desamores nocturnos de todas y cada una de las chicas de su facultad. Igor Méndez, sí, el mismo que pasó veinte meses en prisión por regalar un cardo a la reina de la casa.
Chanson:
Haciendo parkour me divierto en la noche dulce
De dónde sale tu música no lo sabe ya nadie
Haciendo parkour nos encontramos los dos
y sólo ahora me doy cuenta
de que nada tiene sentido
más allá de nuestro amor.
Saltó al tejado de un soplido se llamaba Igor Méndez, ladrón de libros, polizón en la bodega de los desamores nocturnos de todas y cada una de las chicas de su facultad. Igor Méndez, sí, el mismo que pasó veinte meses en prisión por regalar un cardo a la reina de la casa.
Chanson:
Haciendo parkour me divierto en la noche dulce
De dónde sale tu música no lo sabe ya nadie
Haciendo parkour nos encontramos los dos
y sólo ahora me doy cuenta
de que nada tiene sentido
más allá de nuestro amor.
martes, 25 de octubre de 2011
Reflexión sobre la Comedia.
Cuando una persona se propone cumplir el mayor de los despropósitos, es decir, pasar por esta vida como si importase, como si tuviese sentido, saltan las alarmas de los pocos cuerdos que quedamos en la sociedad (o al margen de ella). Me refiero por supuesto a los borrachos, ladrones, locos, indigentes, violentos, ludópatas...
Tal afirmación plantea la siguiente dicotomía: si los "locos", por resumir, son los únicos cuerdos, los que entienden o entendemos que la vida es una broma, un chiste perfecto (a pesar de quizás ser humor absurdo y de que como ya dije la perfección no existe) y los que se la toman en serio son los que tienen el plan más descabellado, ¿quién es el que acierta en su juicio?
Yo, como persona desordenada o "loca", puedo decir que estoy en posesión de esta Verdad, y ya que mi vida es una broma, así me la tomo. Pero al ser una Verdad que trasciende la comprensión real de mi condición, al conocer tal designio, estoy actuando en consecuencia, de manera seria y cuerda. Es lo más normal tomarse a risa una broma, y el loco es el que, por ejemplo, cuida su salud para tener una vida "mejor" (¿una broma mejor?).
La dicotomía, digo, que hay entre los que se toman la vida en serio y los que no, se torna entonces enrevesada, ya que es evidente que, al tomarnos la vida a broma sabiendo que es una broma, estamos siendo serios: la verdadera jugada sería tomarse la vida en serio sabiendo que es una broma, pero ésto seguiría siendo una broma, sólo que más rebuscada.
Es entonces mi conclusión que los únicos bromistas son los que se toman la vida en serio sin tener consciencia de que su cutre vida es una broma.
Y en un plano mucho más sencillo, más plano... Qué cojones, esta gente es descojonante, sólo que para poder reirte de su "perfecta" e inconsciente broma hay que estar del otro lado, del lado de los cuerdos (o, como ellos dicen, locos).
Para mí, el chiste mejor contado es el del respeto horario. Inventan las horas y se auto imponen respetarlas. Es como seguir un rol cómico. Y lo mejor, es real.
He aquí mi pequeño homenaje a las personas que cumplen horarios, se duchan a diario o tienen pareja. Porque ellos son los únicos que hacen de su vida una obra de arte.
Retoma desde este blog su misión, Ciudadano Sexy.
25 de octubre de 2011 (si eso tiene sentido).
Tal afirmación plantea la siguiente dicotomía: si los "locos", por resumir, son los únicos cuerdos, los que entienden o entendemos que la vida es una broma, un chiste perfecto (a pesar de quizás ser humor absurdo y de que como ya dije la perfección no existe) y los que se la toman en serio son los que tienen el plan más descabellado, ¿quién es el que acierta en su juicio?
Yo, como persona desordenada o "loca", puedo decir que estoy en posesión de esta Verdad, y ya que mi vida es una broma, así me la tomo. Pero al ser una Verdad que trasciende la comprensión real de mi condición, al conocer tal designio, estoy actuando en consecuencia, de manera seria y cuerda. Es lo más normal tomarse a risa una broma, y el loco es el que, por ejemplo, cuida su salud para tener una vida "mejor" (¿una broma mejor?).
La dicotomía, digo, que hay entre los que se toman la vida en serio y los que no, se torna entonces enrevesada, ya que es evidente que, al tomarnos la vida a broma sabiendo que es una broma, estamos siendo serios: la verdadera jugada sería tomarse la vida en serio sabiendo que es una broma, pero ésto seguiría siendo una broma, sólo que más rebuscada.
Es entonces mi conclusión que los únicos bromistas son los que se toman la vida en serio sin tener consciencia de que su cutre vida es una broma.
Y en un plano mucho más sencillo, más plano... Qué cojones, esta gente es descojonante, sólo que para poder reirte de su "perfecta" e inconsciente broma hay que estar del otro lado, del lado de los cuerdos (o, como ellos dicen, locos).
Para mí, el chiste mejor contado es el del respeto horario. Inventan las horas y se auto imponen respetarlas. Es como seguir un rol cómico. Y lo mejor, es real.
He aquí mi pequeño homenaje a las personas que cumplen horarios, se duchan a diario o tienen pareja. Porque ellos son los únicos que hacen de su vida una obra de arte.
Retoma desde este blog su misión, Ciudadano Sexy.
25 de octubre de 2011 (si eso tiene sentido).
lunes, 17 de octubre de 2011
FRIKIS BORRACHOS - "El salón del manga" por Capitán Z.
FRIKIS BORRACHOS 0
-El salón del manga-
(Fredo y Jaime, dos adolescentes freaks que descubren el alcohol)
F- Oye, Jaime, deberíamos ir a la convención del cómic en Barcelona.
J- Creo que se llama “salón del manga”…
F-¿Qué lo tienen todo manga por hombros?
J- No, hombre.
F- Y, ¿es un salón con sillones y tele?
J- Pues no creo, tío…
F- ¿Priva gratis?
J- Con mucho gusto, caballero.
F- ¡No, no! ¡Que si habrá priva gratis en el salón!
J- Pues mi madre siempre tiene una botella de anís del mono en el mueble bar, pero no creo que sea apropiado…
F- ¡En el del manga!
J- ¡Ah! Pues, chico, no sé… Por cierto, ayer estuve con César comiéndome una ensalada ídem y me dijo que su jefe le iba a despedir, pero que, sorprendentemente, al final, le acaba de ascender.
F- Hay tíos con suerte, ¿eh? No es el caso de César…
J- No, no lo es. El pobre nunca estuvo muy inspirado… le falta algo, no sé… quizás se le vea deshumanizado por tener el ochenta por ciento del cuerpo quemado, pero, creo que, si te acostumbras, puede incluso parecer atractivo…
F- Ya… Oye, ¿bajamos al parque a jugar al ajedrez?
J- No, ahora no me apetece. Prefiero ir al cine, echan esa de Jim Carrey.
F- Ese Jim Carrey no existe, tío. Es un camelo, ¡como Notre Dame!
J- ¡Buf! No empecemos con las teorías conspiracionistas negacionista, que comienzas negando el holocausto y al final acabamos metiéndonos en cosas gordas, como lo de que la cerveza no lleva alcohol.
F- Te lo juro, tío, ¡no lleva! El otro día me pararon los picoletos y les dije que me había bebido una caja de cervezas, y ni me hicieron soplar, ni nada.
J- ¡Pero si no tienes carnet de conducir! ¡ni coche!
F- Ya, se centraron más en eso… y en lo del coche robado y el chico peruano del maletero. Pero creo que mi abogado ya lo ha solucionado todo, dije que conducía César.
J- Pero… ¿si te cogieron en el momento…?
F- Presentaré a César al juicio y diré que es yo, pero que tuve un terrible accidente.
J- Pensarán que has vuelto a usar un coche, te entrullan fijo.
F- A mí, no. A mi yo quemado.
J- Bueno, anda, vamos a tomar una copa y echar una partida.
F- ¿Iremos al salón?
J- ¡Ya te dije que el anís es de mi madre!
Por Capitán Z.
jueves, 13 de octubre de 2011
Igor Méndez ante los graves ataques a su persona y la imposibilidad de una defensa justa.
Bien, parece que recientemente, Capitán Z. (creo que es Capitán Zurullo), Chino Bélez, y otros "articulistas" de este blog, han decidido meterse en uno de los mayores problemas de su vida.
Desde luego, todo el mundo puede comprobar que la historia la han empezado ellos. Sin ningún tipo de motivo, más allá de unas flores de agradecimiento que le regalé a la mujer de Bélez, que es crítica de teatro e hizo una buena columna en la revista Infiltrados el pasado miércoles, no le veo sentido. Bueno, sí. Uno bastante claro, sobretodo por parte del profesor Lulilolelaleniano, amigo inseparable de Capitán Z. Ambos paseaban el otro día por el parque, con sus doscientos dálmatas, (Capitán llevaba uno y Lulilolelaleniano iba a merced de los otros ciento noventa y nueve ), cuando, de pronto, me vieron al fondo del paseo marítimo, pensando en mis cosas, o leyendo un libro, no recuerdo, y mal interpretaron que yo no les había querido saludar, cuando, en realidad, ni si quiera les había visto. Sólo había oído algún ladrido.
El caso es que Lulilolelaleniano trabaja en el mismo vertedero que yo, y creo que me tiene envidiad por mis dotes... físicas.
Hay algo que siempre le saca de quicio: la imposibilidad de perfección. Y, a mí, que no es que me saque de quicio, he podido comprobar que un dos tres ¡plas! Convertido de nuevo, despistado es el caso, ¡en el momento seguro en el que nada es seguro y sólo una mirilla invertida podría dejarme ver lo que yo mismo hago en tu habitación! ¡el invertido soy yo! ¡Soy Capitán Z.! ¡Soy Lulilo! ¡Soy Bélez! ¡Mentira!
Tan sólo soy un Ciudadano, un Ciudadano Sexy.
Desde luego, todo el mundo puede comprobar que la historia la han empezado ellos. Sin ningún tipo de motivo, más allá de unas flores de agradecimiento que le regalé a la mujer de Bélez, que es crítica de teatro e hizo una buena columna en la revista Infiltrados el pasado miércoles, no le veo sentido. Bueno, sí. Uno bastante claro, sobretodo por parte del profesor Lulilolelaleniano, amigo inseparable de Capitán Z. Ambos paseaban el otro día por el parque, con sus doscientos dálmatas, (Capitán llevaba uno y Lulilolelaleniano iba a merced de los otros ciento noventa y nueve ), cuando, de pronto, me vieron al fondo del paseo marítimo, pensando en mis cosas, o leyendo un libro, no recuerdo, y mal interpretaron que yo no les había querido saludar, cuando, en realidad, ni si quiera les había visto. Sólo había oído algún ladrido.
El caso es que Lulilolelaleniano trabaja en el mismo vertedero que yo, y creo que me tiene envidiad por mis dotes... físicas.
Hay algo que siempre le saca de quicio: la imposibilidad de perfección. Y, a mí, que no es que me saque de quicio, he podido comprobar que un dos tres ¡plas! Convertido de nuevo, despistado es el caso, ¡en el momento seguro en el que nada es seguro y sólo una mirilla invertida podría dejarme ver lo que yo mismo hago en tu habitación! ¡el invertido soy yo! ¡Soy Capitán Z.! ¡Soy Lulilo! ¡Soy Bélez! ¡Mentira!
Tan sólo soy un Ciudadano, un Ciudadano Sexy.
¡Que se joda Igor Méndez!
La imposibilidad de decir la verdad haciendo la más grande bola de nieve de mentiras, o, como a mí me gusta llamarlas: bromas. La forma de tornarse oscuro el verbo en el paladar que me imposibilita sentir como el resto de personas que me rodean, atacando sin piedad los aledaños de mi corazón, no me hace si no volverme más fuerte en mi locura y torturarme para rebuscar la más pura antiperfección del mundo humorístico: la mayor broma jamás gastada, un leve movimiento de manos que formen la imagen de un conejo, un conejo-cómico con poderes sobrenaturales, que, proyectada su sombra contra una pared gris, por fuerza, aterrorice de risa a todos y cada uno de los bobos espectadores. Espectadores asombrados por el comienzo de nuestra actuación-cómica, cuya primera meta y objetivo a cumplir han de ser el horror y pasmo de cada uno de los que hayan venido por voluntad propia. Y cagarnos y mearnos en cada uno de los que abra la boca, desde sus sillas y mesas y flores decorativas encima del mantel, ¡todo pasado de moda! ¡mearnos en todo! ¡mi guiñol! ¡mi muñeco, meándoles! Y la risa del primer intelectual que salga a rezar por cada uno de mís pecados, será la mejor de las confesiones, la que más alivie, la que quite cada uno de los estigmas o chistes que puedan quedar enquistados en lo más profundo de mi corazón y de mi semen, para así poder volver a ser impuro. Un idiota, un bastardo. Y acabar la actuación con un final coherente, y que me tiren rosas o champagne indhú.
Por fin estoy en el camino correcto, es obvio que desatenderé cada una de las llamadas a la cordura, dejándolas sonar hasta el último tono, tensando la cuerda hasta el peligroso final, como Andy, como Jesús, como cada uno de los filósofos que se dejaron barba para castigar a sus mujeres y sacrificaron su pene y su humor por gentileza. Por honradez. Por estupidez. Por tacheques.
Chino Bélez.
Por fin estoy en el camino correcto, es obvio que desatenderé cada una de las llamadas a la cordura, dejándolas sonar hasta el último tono, tensando la cuerda hasta el peligroso final, como Andy, como Jesús, como cada uno de los filósofos que se dejaron barba para castigar a sus mujeres y sacrificaron su pene y su humor por gentileza. Por honradez. Por estupidez. Por tacheques.
Chino Bélez.
sábado, 8 de octubre de 2011
LA NIÑA FARLOPERA
LA NIÑA FARLOPERA
Se metía cantidades increíbles de perico
porque para algo tenía guita para eso
y más.
También se bebía botellas de vodka del bueno
se las bebía como si fueran agua
ella solita en casa.
Se liaba con tipos de la peor calaña,
chulos de mierda, carne de cañón,
y los iba a visitar al reformatorio.
Y se vestía diferente de las demás,
con un estilo macarra, barriobajero
metiéndose en múltiples peleas.
A parte de todo eso
cantaba como los ángeles.
Por Capitán Z.
Se metía cantidades increíbles de perico
porque para algo tenía guita para eso
y más.
También se bebía botellas de vodka del bueno
se las bebía como si fueran agua
ella solita en casa.
Se liaba con tipos de la peor calaña,
chulos de mierda, carne de cañón,
y los iba a visitar al reformatorio.
Y se vestía diferente de las demás,
con un estilo macarra, barriobajero
metiéndose en múltiples peleas.
A parte de todo eso
cantaba como los ángeles.
Por Capitán Z.
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